Nombre: Lourdes
Primer apellido: CUETOS
Segundo apellido: ORVIZ
Agrupación Municipio: Siero
Tenía 13 o 14 años cuando Aida Fuentes nos convocó a un grupo de adolescentes de Laviana a una reunión en su casa. Aida llevaba un tiempo enferma, pero pretendía organizar la JOCF. Yo no la conocía ni sabía que era la JOCF pero, a partir de ese momento, en torno a su cama, comenzarnos a reunirnos todas las semanas. Y eso me llevó a descubrir que había que cambiar el mundo, exigiendo la justicia social, y trabajando por la solidaridad obrera para conseguirlo, porque esto debería hacerse a partir de nosotras mismas; como jóvenes trabajadoras teníamos que empezar por cambiar, en esa dirección, a la propia familia; nuestras relaciones con chicas y chicos, y sobre todo, los lugares de trabajo. Teníamos un gran papel que jugar, una gran responsabilidad individual y colectiva, que asumimos en esos momentos como nuestro proyecto de vida y creo que conformó nuestra historia. Así nació de modo consciente y extructurada mi capacidad de pensar y razonar, de analizar la vida y extraer conclusiones, es decir, de elaborar mi propia filosofía de vida. Y a partir de ese tiempo, he ido construyendo mi recorrido vital. En la JOCF fui responsable de aprendizas, local, comarcal, regional y estatal, esto me llevó a vivir en Madrid más de 3 años. La influencia de la JOC, entonces, llegó a muchos jóvenes, chicas y chicos españoles que se iniciaron a la militancia social, sindical y política, obteniendo una cobertura legal que no era posible fuera de ese marco legal. En 1962 nos implicamos en la huelga de la minería, canalizando y repartiendo la ayuda solidaria que venía, a través de la Iglesia, de sectores cristianos del comercio, (pequeña burguesía) y de la propia clase obrera. Para entonces ya teníamos claras dos cosas: La 1ª que la lucha obrera no debía de buscar solo la mejora de las condiciones de trabajo, sino que había de llevarnos, mediante el desgaste del “régimen”, a la consecución de las libertades democráticas, y la 2ª que las mujeres teníamos que pelear y reivindicar nuestro propio puesto en la sociedad. Por tanto, acabada la etapa jocista, el paso siguiente era la lucha clandestina: sindical, política y la organización vecinal. Por mi matrimonio fui a vivir en Gijón, Pity trabajaba en Mina La Camocha y ya habían creado CC. OO. Él estaba en la Coordinadora Estatal y se ocupaba de sacar el periódico, tarea a la que me sumé encantada de poder hacer algo. Intentando abrirme vías profesionales, comencé bachiller en el nocturno del Instituto, y me presenté al examen de acceso para mayores de 18 años, entrando en la Escuela de Graduados Sociales, cursé los tres años en esta Escuela, simultaneándolo con puericultura y auxiliar de enfermería. Finalmente conseguí la plaza de Auxiliar de Enfermería en la Residencia Sanitaria de Oviedo. Un pequeño grupo creamos CC.OO. en el Complejo hospitalario, entonces era un Movimiento Sindical. Celebramos las 1ªs Elecciones Sindicales en la etapa constitucional y, poco después, las democráticas. Sindicalmente participé en el Comité de Empresa, luego Junta de personal, presidiéndola. También fui Secretaria General de la Sección Sindical y del Sindicato Regional. Formé parte de la Ejecutiva Estatal y del Consejo Confederal. A nivel político un grupo de asturianos creamos el “Grupo Asturias”, plataforma para reflexionar e impulsar nuestra actividad… Fue un proceso largo, de luchas, miedos, represalias y despidos, pero también de ver que se avanzaba. La transición con su gran impulso a las organizaciones de todo tipo, el feminismo. Y la democracia. Después de la etapa sindical mi actividad se centró en las asociaciones feministas, dirigiendo una de ellas. Aunque terminé por afiliarme al PSOE de Siero, formando parte de su Ejecutiva, llevando IGUALDAD. Soy Patrona de la FUNDACIÓN JOSÉ BARREIRO desde el 12 diciembre de 2017.