Barbón: «La agenda asturiana estará en el Consejo de Ministros»

El secretario general de la FSA-PSOE y presidente del Principado garantiza que trabajará "codo con codo" con el nuevo gobierno de Pedro Sánchez y destaca el empuje político de Adriana Lastra

«Asturias no se podía permitir ni un día más sin gobierno en Madrid. En adelante mi gobierno y el de Pedro Sánchez trabajarán codo con codo para impulsar la agenda asturiana, que estará en la mesa del Consejo de Ministros». Con estas palabras celebró hoy el secretario general de la FSA-PSOE y presidente del Principado, Adrián Barbón, la investidura de Pedro Sánchez, destacando que se pone fin a una etapa de interinidad perniciosa tanto para el país como para el Principado que ahora, dijo, se podrá superar para afrontar todos los desafíos pendientes.

Opinó Barbón que lo sucedido en el Congreso es una «gran noticia» tanto para España en su conjunto como en particular para Asturias, que afronta una serie de desafíos en los que la cooperación con el gobierno central es indispensable. Citó, entre otros, la transición energética, el estatuto de la industria electrointensiva o la culminación de las infraestructuras pendientes. «La agenda asturiana es muy potente y para desarrollarla hacía falta un gobierno ya», apostilló.

Para llevar a buen puerto esa agenda asturiana hay dos variables, a juicio de Barbón, claves. Por un lado, la continua reivindicación de soluciones a esos retos que el Principado trasladará a Madrid allí donde tenga ocasión. Por otro, la importancia que representa contar con una figura política como la vicesecretaria general del PSOE y portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, cuyo creciente empuje y protagonismo aplaudió. Es una «aliada» de primer nivel en la defensa de los intereses de Asturias, anotó.

Barbón hizo además hincapié en lo que de «normalidad democrática» tiene la investidura que se produjo en el Congreso, poniendo así fin a una etapa de interinidad. Y defendió el proceder del PSOE y de sus dirigentes y militantes en estos tiempos recientes frente al lenguaje casi «guerracivilista» que afeó a los partidos de la derecha y la extrema derecha.

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