El 17 de julio se iniciaba en Marruecos el levantamiento militar que dio lugar a una Guerra Civil que, en lo militar, se cerró el primero de abril de 1939, con la derrota de las izquierdas, pero que, social y políticamente, se mantuvo abierta hasta el final del franquismo.
En Asturias, la sublevación de Aranda en Oviedo dio lugar a una situación en la que la capital del Principado, cercada por las milicias obreras, militarizadas desde octubre de 1936 por Decreto del Gobierno Largo Caballero, se convierte en el principal frente de batalla. En el resto de la región, y salvo en Gijón donde el coronel Pinilla resistió en el cuartel de Simancas hasta el 21 de agosto de 1936, la rebelión militar prácticamente no existió, dejando a Oviedo sitiado, salvo por el "pasillo" de Grado, sometido a la presión republicana.
En esta coyuntura, la FSA , la UGT y JSA, con Rafael Fernández como secretario general, asumen, como fuerzas hegemónicas regionales, el máximo protagonismo en la organización de la vida económico-social, política y militar.
Belarmino Tomás se convierte en presidente de la primera experiencia de Gobierno autonómico, a partir de la formación del Comité de Sama, transformado el 25 de diciembre de 1936 en Consejo Interprovincial de Asturias y León, con sede en Gijón, y, desde el 24 de agosto de 1937, con las tropas franquistas penetrando en Asturias desde Santander, en Consejo Soberano. Socialistas fueron la mayoría de los consejeros, así como los componentes de los consejos municipales o ayuntamientos; Paulino Rodríguez, el comisario general del Ejército del Norte; y hasta Juan Pablo García Álvarez, abogado, presidente del Tribunal Popular de Justicia de Asturias, en funcionamiento desde el 27 de diciembre de 1936.
Aún en las condiciones extremas generadas por la guerra, se trató de actuar ajustándose a la legalidad republicana y de buscar la colaboración, no siempre fácil, con las fuerzas políticas y sindicales que formaban el Frente Popular.
El entramado social y militar, trabajosamente construido por personas formadas en las Casas del Pueblo, más para la paz que para la guerra, se derrumbó definitivamente con la entrada en Gijón de Ejército sublevado, la noche del 20 al 21 de octubre de 1937. En el caos reinante, varios miles de civiles y combatientes, precedidos por el Consejo Soberano, lograron abandonar Asturias por los puertos de Gijón y de Avilés. Los que esquivaron el acoso de la armada rebelde arribaron a la costa atlántica francesa, dirigiéndose después a la zona levantina española, aún en poder de la República. Entre octubre de 1937 y comienzos de febrero de 1939, en que con la caída de Cataluña tuvieron que cruzar de nuevo la frontera entre España y Francia, los socialistas asturianos siguieron prestando sus servicios en la administración y en el Ejército republicanos.
A la vez, en tan corto espacio de tiempo, pusieron de manifiesto su capacidad orgánica constituyendo la Agrupación de Socialistas Asturianos (ASA) de la que dependía la Agrupación de Socialistas Refugiados de Asturias (ASRA), que intentaba cubrir los problemas específicos de los evacuados. El comité Ejecutivo de ambas agrupaciones, funcionalmente confundidas, con sede en Barcelona, quedó constituido por José Barreiro, figura emergente del socialismo asturiano, como secretario general; Inocencio Burgos como presidente; Belarmino Tomás, vicepresidente; Rogelio Lagar, secretario administrativo; Lorenzo López Mulero, secretario sindical; Angel de Avila, secretario juvenil; Purificación Tomás, secretariado femenino; Paulino Rodríguez, secretario de milicias; Manuel Suárez, secretario de actas; y Amador Fernández, vocal.
La ASRA , creada para cubrir objetivos de solidaridad y ayuda, contó con fondos propios con origen en cotizaciones voluntarias; y, sobre todo, con los procedentes de la Generalitat de Cataluña, gestionados por una Comisión de Ayuda a los Refugiados, de la que formaba parte la socialista de Arriondas Gloria Velasco. La ASA intervenía en la citada Comisión a través del Centro Asturiano de Cataluña, en el que estaban representadas otras organizaciones políticas y sindicales asturianas pero que, por cuestión de mayorías, tenía también como secretario general a José Barreiro. Del Centro Asturiano dependía también una Cooperativa, creada en Barcelona por iniciativa de Amador Fernández, que pudo disponer de un buen volumen de mercancías destinadas a Asturias y que, dadas las circunstancias, se pusieron a disposición de los evacuados.
Federación Socialista Asturiana - C/Santa Teresa, 20 - Oviedo (Asturias) - Teléfono: (+34) 985256599 | XHTML 1.0 | CSS 2.1 | WAI 'AA' | Documento legal | Enlaces